Cuando Torcello era la ciudad más importante de la laguna
La primera vez que llevé a unos amigos a Torcello, todos me hicieron la misma pregunta: «¿Dónde están los habitantes?»
Es una pregunta comprensible. Hoy Torcello es una de las islas más tranquilas de la laguna de Venecia. Tras bajar del vaporetto, los visitantes recorren un sendero junto al canal, cruzan el famoso Puente del Diablo y llegan a la plaza dominada por la Basílica de Santa Maria Assunta. El silencio parece pertenecer a otra época.
Sin embargo, hubo un tiempo en que Torcello fue uno de los lugares más importantes de toda la laguna.
Al pasear hoy entre prados, huertos y canales resulta difícil imaginarlo. Los arqueólogos han descubierto que esta zona ya era frecuentada mucho antes del nacimiento de la Serenísima. Los habitantes de Altinum, una importante ciudad romana situada en tierra firme, conocían perfectamente estas aguas. Aquí pescaban, obtenían sal y desarrollaban actividades comerciales.
Durante muchos años se creyó que Torcello nació únicamente cuando los habitantes de Altinum buscaron refugio en la laguna durante las invasiones bárbaras de los siglos V al VII. Hoy los investigadores consideran que la historia es más compleja. Antes de la llegada de los refugiados ya existían asentamientos y actividades en la isla.
Cuando la vida en tierra firme se volvió más difícil, trasladarse a Torcello fue una decisión natural. Las personas no llegaban a un lugar desconocido, sino a una zona que conocían desde hacía generaciones.
En los siglos siguientes, la isla experimentó un extraordinario crecimiento. Gracias a sus conexiones con el Adriático y el interior, Torcello se convirtió en un importante centro comercial y religioso. Los barcos mercantes llegaban constantemente, artesanos y comerciantes llenaban sus calles y la población alcanzó cifras sorprendentes.
Muchos historiadores consideran que, durante su época de mayor esplendor, Torcello fue uno de los centros más dinámicos y poblados de la laguna. Mientras Venecia todavía estaba construyendo su identidad, Torcello ya contaba con iglesias, mercados y redes comerciales.
Después llegó el declive.
Los canales se fueron colmatando, aumentaron las zonas pantanosas y muchas actividades se trasladaron a Venecia, que se estaba convirtiendo en el principal centro político y económico de la laguna. Poco a poco los habitantes abandonaron la isla.
Hoy todavía permanecen extraordinarios testimonios de aquel pasado. La Basílica de Santa Maria Assunta conserva algunos de los mosaicos más importantes de la región veneciana. Muy cerca se encuentran la iglesia de Santa Fosca y el famoso Puente del Diablo.
Mi abuelo siempre decía que para comprender Venecia primero hay que mirar sus islas. En Torcello esta frase adquiere un significado especial. Mucho antes de que Venecia se convirtiera en la Serenísima, una parte importante de la historia de la laguna ya estaba tomando forma aquí, entre los juncos y las tranquilas aguas del norte lagunar.
Cuando visite Torcello, deténgase unos minutos junto a la basílica o junto al canal principal. Detrás del silencio que caracteriza hoy a la isla se esconde el recuerdo de una comunidad que durante siglos fue uno de los corazones de la laguna veneciana.



